¿De qué tamaño son tus piedras?

No, no hablo de las piedras del riñón, ni siquiera de las de la vesícula. Hoy quiero recordar la “Fábula de las piedras

Un profesor frente a los alumnos, en su clase, les mostró un cubo vacío. Lo comenzó a llenar de piedras de buen tamaño. Cuando ya no cabían más les preguntó a sus alumnos si estaba lleno el cubo. Le respondieron que sí, ¡ya no cabían más! Acto seguido el profesor comenzó a rellenar con sumo cuidado el cubo con arena. La arena iba ocupando los huecos que quedaban entre las piedras. Movía el cubo en vaivén para que la arena ocupase hasta el último espacio libre. Llegó un momento en el que no había lugar para más arena y volvió a preguntar a sus alumnos si ahora estaba lleno el cubo. Los asistentes sonrieron y contestaron ¡ahora sí! El paciente profesor cogió la jarra de agua que había sobre la mesa y la vació lentamente en el cubo, sin derramar una gota. Llegó un momento en el que el cubo se colmó de líquido. ¡Ahora realmente ya no cabe nada más!

Luis Juli Aydillo

¿De qué tamaño son tus piedras?

Si nuestra vida primero la ocupamos con las piedras grandes, nuestras grandes prioridades, siempre tendremos lugar para seguir llenando nuestra vida con aquello que no es tan importante. Siempre habrá lugar para más arena y para más agua. Pero ¿qué sucede si en nuestra vida lo primero que hacemos es rellenarla con cosas más banales? Es obvio que no habrá lugar para lo más importante. Sucede (a mí me sucede) que la arena y el agua son más agradables que las piedras, más manejables. Os puedo asegurar que sacar arena y agua del cubo para ubicar las piedras grandes no es fácil, es muy engorroso, y no siempre se puede, o es demasiado tarde para hacerlo. Sin embargo, si tenemos claras las prioridades en nuestra vida (nuestras piedras grandes), siempre encontraremos sitio en nuestra vida para seguir llenándola.

Esta fábula la podéis ver en mil versiones, el que hablaba era un sabio, un viejo profesor, un conferenciante, un entrenador o un mercader del lejano Oriente. El cubo se puede convertir en vasija, frasco, saco, etc. Se puede llenar de Balones de baloncesto, pelotas de tenis y canicas o de naranjas, avellanas y azúcar. El origen de la fábula no está muy claro pero la moraleja es clarísima.

Hablar de piedras grandes sugiere los megalitos bretones de Carnac (entre otros). Hablar de Bretaña evoca Gwendal y su música. Hoy quiero compartir con vosotros Irish Jig

©Luis Juli Aydillo

Recuerda, si te gustó la entrada la puedes recomendar y si te gusta el blog te puedes suscribir. ¡Muchas gracias por leerme!

Anuncios

Acerca de luisjuli2

Coach, inquieto y muy curioso. 28 años en la industria farmacéutica.
Esta entrada fue publicada en Sin categoría y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

6 respuestas a ¿De qué tamaño son tus piedras?

  1. Marivi dijo:

    Me encanta. El problema, como dices, es sacar el agua y la arena para meter las piedras, si no se aprendió a tiempo. Animo a todos a los que han de realizar este otro proceso, y ya puestos, a buscarlas de colores😀 Gracias Luis, muy instructivo👍🏻

  2. FlorProfusa dijo:

    Esto nos hace reflexionar, reubicar prioridades….la música muy amena, gracias José Luis, tu gusto es impecable.

    • luisjuli2 dijo:

      Muchas gracias por tus generosos comentarios. En ocasiones vemos primero la comodidad frente a lo importante y, a la larga, nos acaba generando problemas.

      Disfruta del cálido fin de semana!!! Nos leemos Flor.

  3. rosamagarcia dijo:

    “En ocasiones vivimos y trabajamos sin descanso para poseer aquello que tanto nos ilusiona (autos, joyas, ropa, aparatos, etc.) y nuestra vida se mueve a ese compás, sin embargo, si no tenemos cuidado, puede llegar el momento en que a pesar de la insatisfacción que nos produce llenarnos de cosas, pretendemos que éstas llenen un vacío interior”.
    “Al observar tantas cosas que nos ofrece el mundo, notamos que somos felices sin muchas de ellas. No se trata de despreciar las bondades y maravillas del progreso, sino de ubicarlas en su justo contexto, para no esclavizarse a ellas. Una revisión constante de nuestras prioridades a la luz del valor del desprendimiento, nos regalará una idea de cuán libres somos ante nuestros bienes y recursos evitando los apegos”.

    El valor del desprendimiento facilita la capacidad de discernir cuándo un bien es necesario o no, de modo que se realicen adquisiciones racionales que tengan de por medio un verdadero requerimiento.
    En resumidas cuentas, cuando se pasa por la vida “ligero de equipaje” se disfruta de los pequeños detalles, de la auténtica felicidad, del amor como el sentimiento más puro y bello, de la armonía en las relaciones humanas, de la paz interior y de la fortaleza espiritual que tanto enriquece al hombre.

    El desprendimiento −como todos los propósitos en la vida− es una decisión que se origina en el propio ser. Las siguientes son algunas ideas, aunque hay muchas otras que seguramente partirán del ingenio de quien quiera vivir este valor:

    ● La caridad empieza por casa. Alrededor nuestro suelen haber personas que necesitan algo de nosotros (consejo, compañía, protección, afecto, esparcimiento, colaboración, ayuda material, alimento…) y tal vez han pasado desapercibidas a lo largo del tiempo.

    ..La donación de tiempo y esfuerzo es igual o tal vez más valiosa que la monetaria. Ser voluntario en una entidad sin fines de lucro o institución que persiga un propósito social, es una forma estupenda de vivir el desprendimiento.

    ● Brindar una ayuda económica, según las posibilidades de cada uno, es otra opción que siempre caerá bien tanto a quien lo ofrece como a quien lo recibe.

    ● Transmitir a otros nuestro conocimiento, de forma que en un futuro, sean autónomos y puedan realizarlo sin nuestra ayuda.

    ● Regalar o donar un bien al que se sienta que se ha apegado.

    ● Procurar decir más veces “sí” cuando te pidan algo prestado sin poner pretextos de por medio.

    “El desprendimiento es una actitud que enriquece, al contrario que apegarse al dinero y a las riquezas, que desola el corazón del hombre”

    • luisjuli2 dijo:

      Muchas gracias Rosa por tu mensajes. Has tocado un buen rosario de puntos. Me quedo con varios de ellos, pero me ha gustado el de “viajar ligero de equipaje”, así seremos capaces de disfrutar de las pequeñas cosas de la vida. Al final las prioridades está claro que no tiene nada que ver con las riquezas materiales.

      Un placer que me leas, Rosa, y un privilegio que nos dediques tu tiempo para comentar el post.
      Un cordial saludo y te deseo una buena noche.
      Luis

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s