¡Me cagüen tu padre!

Si, ese padre soy yo. Es una frase que la oigo algunos fines de semana. Afortunadamente no todos, pero si los suficientes.  ¿Cuál es mi delito? Sencillamente soy el padre del árbitro. Y tengo “suerte”, los padres de árbitros que son mujeres o inmigrantes lo llevan mucho peor. Los insultos son mayores y más frecuentes.

Luis Juli Aydillo

¡Me cagüen tu padre!

Y si la frase se queda así podemos estar tranquilos, es normal, desgraciadamente es normal. Nadie se inmuta al oírla, ni la familia de quien la profiere, ni los compañeros de grada, ni los jugadores, ni…nadie. Se asume como un comportamiento normal. En ocasiones la frase se endurece:

  • ¡Te voy a reventar la cabeza!
  • ¡Te voy a esperar a la salida!
  • ¡Que no te vuelva a ver por aquí!
  • ¡Negro de mierda!
  • ¡Eres una put…!

Cuando se llega a estos extremos he visto llorar a niños al ver gritar a sus padres como energúmenos, jugadores que piden a sus padres que se vayan de la grada, madres o mujeres abochornadas. En otras ocasiones he visto “corear” al vociferante por parte de una grada jactanciosa.

No soy ni psicólogo que sepa evaluar los comportamientos humanos ni sociólogo que analice el funcionamiento de la sociedad. Simplemente soy un pobre observador que ve en los medios de comunicación como se maltratan en debates televisivos los tertulianos, como se oyen abucheos en el hemiciclo de nuestro Congreso de los diputados, como se pierde el respeto y las formas en la conducción de las conversaciones (y de los vehículos) Se pierde el respeto a los maestros, médicos, personal de atención al público, etc. Señores, ¡la veda está abierta!

  • ¿Y qué hacemos frente a esta situación?

Nada, absolutamente nada. Un breve repaso en Google sobre agresiones a árbitros y podemos ver miles de entradas. Y cada fin de semana me pregunto por qué hay deportistas con vocación de árbitros. Y mi hijo me contesta que disfruta, que se lo pasa bien. Cuando en los partidos no hay casi espectadores (por la lejanía de las gradas o la inexistencia de estas, por los horarios, por mil razones) JAMAS hay problemas con el arbitraje. Somos los espectadores los que distorsionamos la competición. ¿Qué sucedería si a esos espectadores les tratasen así en su trabajo, en su familia, en su vecindario? ¿Les parecería aceptable?

Una madre que medió en una discusión entre padres, poniendo sentido común, dijo lo siguiente, y dio en el clavo:

“Yo solo veo las faltas que le hacen a mi hijo y jamás veo las que mi hijo comete. Por eso las madres no podemos ser árbitros”

Os adjunto el enlace de una carta de un niño a su padre no dejéis de leerla. Es impresionante:

Papá, ¿qué estás haciendo?

No sé cómo decírtelo. Seguramente crees que lo haces por mi bien, pero no puedo evitar sentirme raro, molesto, mal…

Me regalaste un balón cuando apenas empezaba a andar. Aún no iba a la escuela cuando me apuntaste al equipo de fútbol. Me gusta entrenar durante la semana, bromear con los compañeros y jugar el sábado como lo hacen los equipos grandes.

Pero cuando vas a los partidos no sé. Ya no es como antes. Ahora no me das una palmada cuando termina el partido ni me invitas a un bocata.

Vas a la grada pensando que todos son enemigos, insultas a los árbitros, a los entrenadores, a los jugadores, a otros padres…

¿Por qué has cambiado? Creo que sufres y no lo entiendo.

Me repites que soy el mejor, que los demás no valen nada a mi lado, que quien diga lo contrario se equivoca, que sólo vale ganar.

Ese entrenador del que dices que es un inepto es mi amigo, el que me enseñó a divertirme jugando, con el que me lo paso bien, y con quien tengo mucha confianza.

El chaval que el otro día salió en mi puesto, ¿te acuerdas? Sí, hombre, aquél a quien estuviste toda la tarde criticando porque no sirve para llevarme la bolsa, como tú dices… Ese chico está en mi clase. Cuando le vi el lunes me dio vergüenza. No quiero decepcionarte. A veces pienso que no tengo suficiente calidad, que no llegaré a ser profesional y a ganar cientos de millones, como tú quieres…

Me agobias. Hasta he llegado a pensar en dejarlo; pero me gusta tanto… Solo te pido que me ayudes, QUE NOS AYUDES, pero no solo para ganar, sino para que nos divirtamos todos los del equipo, porque papá, para eso venimos todos aquí…

Papá, por favor, no me obligues a decirte que no quiero que vengas más a verme jugar.

Aquí, todos jugamos en el mismo equipo, todos ganamos, y todos perdemos, tanto formadores, como padres, como jugadores. Por ello, hagamos que todo esto sea mucho más fácil, y sobretodo, más divertido para los chavales, que para eso son el alma de la escuela. Si cada uno de nosotros ponemos un granito de arena, “el ganar”, quedará en un segundo plano.

Por último añado las diez reglas de comportamiento a los padres. La red está llena de ellas. No basta con tenerla, hay que asumirla

Luis Juli Aydillo

Se me olvidó deciros que además soy muy afortunado, según dicen, mi hijo arbitra baloncesto ¡cómo será en fútbol!

Yo me apunto al respeto ¿Y tu?

¡Trata a los demás como te gustaría que te tratasen!

Hoy finalizo con un poco de música relajante. Nos vendrá bien para un post como el de hoy. Kítaro, y su Silk Road. ¡Me voy a verle arbitrar!

©Luis Juli Aydillo

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Acerca de luisjuli2

Coach, inquieto y muy curioso. 28 años en la industria farmacéutica.
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12 respuestas a ¡Me cagüen tu padre!

  1. Me he quedado impresionada, había oído hablar de padres hooligans y pensaba que se trataba de una leyenda urbana, ahora veo que no.
    ¿Cómo podemos pedir respeto con ejemplos así?
    En realidad esto no es más que una muestra de lo que está pasando en esta sociedad en la que vivimos, parece que lo suyo es la falta de respeto.
    Falta de respeto a las creencias de los demás, a las instituciones y a las tradiciones.
    Ya, ya se lo que estás pensando, soy una antiguaza, posiblemente, pero es que hoy estoy un poco soliviantada por todo lo que he leído en prensa, en Twitter….

    • luisjuli2 dijo:

      Buenas tardes Claudia. Todos aceptamos que, afortunadamente, podemos tener puntos de vista diferentes a los de los demás. Incluso podemos no percibir lo mismo. En el arbitraje la descalificación y el insulto se considera “normal” o tolerable. No sucede en ninguna otra faceta. La impunidad que da “la masa” y el mal ejemplo educativo que damos a nuestros hijos es irreparable. Afortunadamente en muchos partidos no pasa nada, pero en los que sucede la experiencia es nefasta.

  2. Mariví dijo:

    No soy deportista precisamente. Ya había oído que se producen situaciones tan desagradables como las que describes. No sé si estas actitudes son nuevas o siempre han existido, no soy de las personas que idealizan el pasado. Yo tengo la sensación de que el hombre, como especie, es más animal de lo que creemos y ese cerebro primitivo está ahí… Por desgracia, ahí están los conflictos bélicos, y la violencia de genero, y no genero, dentro de nuestra propia sociedad, como ejemplo de que nuestra parte irracional nos hace perder el entendimiento en ocasiones. Todo esto lo pulimos con la educación en valores como el respeto, la tolerancia y la comprensión, pero no llega a todos los rincones…

    • luisjuli2 dijo:

      Buenas tardes Mariví, muchas gracias por el comentario. La solución es fácil y tú la das, educación en valores como el respeto, la tolerancia y la comprensión son básicas para generar respeto entre las personas. Esta misma mañana, el espectador que más insultaba solicita de los demás respeto hacia él!!! Yo no puedo cambiar a los demás, pero si puedo actuar dando ejemplo. Un saludo, Mariví

  3. amalia couselo dijo:

    Pues esto pasa en todo el mundo, no por eso deja de ser una vergüenza, sumado a la vergüenza de las pagas a los jugadores de football….cuanto tendría que ganar un neurocirujano que te abriría la cabeza ? . Pero más vergüenza me producen los políticos, que se insultan, mienten, roban, y los partidarios de cada partido político que en este país generaron tanto encono que se han roto amistades, se han producido peleas en el trabajo ( teniendo que separar a dos compañeros de toda la vida) por pensar distinto y no soportar la opinión del otro.
    Yo creo que como sociedad estamos tocando fondo :((

    • luisjuli2 dijo:

      Todos exigimos para nosotros respeto y libertad para expresarnos, el problema es que los demás también son merecedores del mismo respeto que pedimos para nosotros. Muchas gracias, Amelia, por tu comentario. Un saludo.

  4. Carmen Prada dijo:

    Luis, te comprendo perfectamente… Sé de lo que hablas, en mi casa mi padre lo fue, mi hermana, y hasta yo… y ahora también mi esposo.
    ¡¡Sencillamente, es una verguenza!! Lo viví como mujer y por desgracia miro 25 años para atrás y me sigo dando cuenta que no hemos evolucionado… Ahora lo vivo en tercera persona, te aseguro no sé que es peor… Tiene razón tu hijo, ¡¡eres afortunado!! Lo mío ha sido y es fútbol y desde luego las mayores barbaridades las he tenido que escuchar en esos lugares.
    No podemos pedir que los niños sean educados acorde a unos valores cuando observan con normalidad los insultos de sus padres incitándolos a ellos aún más a la violencia y estos “adultos” practican a su vez el deporte y además con agresiones… Esos son los ejemplos pendientes de esta sociedad…
    ¡¡Realmente triste!!
    Tengo historias para un libro, amigo. Genial que hayas puesto palabras a esta falta de todo.
    Un abrazo.

    • luisjuli2 dijo:

      Podemos hacer dos cosas, callarnos o denunciar,!sembrando ejemplo y valores entre quienes nos rodean. La impunidad del insulto en un terreno de juego se convierte en menosprecio hacia nuestras iguales en servicios públicos, en conflictos de tráfico, etc. Solo con educación desde las familias se puede cambiar la situación.
      Muchas gracias por tu comentario, Carmen.

  5. mar bel dijo:

    Genial y auténtica entrada.
    La carta del niño es …cierta y una pena.
    Acaso ahora son los hijos los que hacen reflexionar y educan a los padres?
    Por suerte vivimos en una sociedad, que avanza a pasos agigantadis

  6. mar bel dijo:

    Perdón ) se me ha ido el dedo ).
    Sigo.
    Vivimos en una sociedad que avanza científica, tecnológicamente a pasos agigantados. A ritmo vertiginoso.
    Pero paralelamente estamos creando una sociedad competitiva, donde los valores van cambiando, las personas son menos sociables, tolerantes .
    Donde van quedando los valores, ….. Que ejemplo estamos dejando a nuestros hijos?.
    Una entrada, para reflexionar

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