Sé infiel… a tus prejuicios

Aunque nos cueste reconocerlo, por lo menos formalmente, estamos en una sociedad llena de prejuicios. De un color o de otro, pero nos sobran los prejuicios. No es la primera vez que oigo decirle a una persona expresiones del tipo:

 “Todos los XXXXX son YYYYY, bueno, todos menos tú”

Quizás antes deberíamos hablar de estereotipos. En nuestro afán de clasificar, catalogar y resumir de forma sencilla la compleja realidad de las personas, el estereotipo es una visión extremadamente simple de esa realidad, haciendo afirmaciones que pueden ser positivas o negativas pero siempre incompletas.

Luis Juli Aydillo

¡Sé infiel a tus prejuicios!

Una vez tenemos un estereotipo (que muchas veces viene heredado social o culturalmente) el siguiente paso es el prejuicio. Y qué es un prejuicio, no es otra cosa que un juicio basado en estereotipos, sin suficiente información que lo sustente. En general estos prejuicios tienen connotaciones negativas y nos llevan a la  discriminación e intolerancia. Pueden estar basados en Origen, sexo, grupo étnico, religión, orientación sexual, inclinaciones políticas, profesión ejercida, educación recibida, nivel económico, modas, tipo de alimentación, aficiones, aspecto físico o mil otros motivos. Los prejuicios están extendidos por todas las facetas humanas.

Aunque casi siempre los prejuicios tienen un origen negativo, hay ocasiones en los que es positivo, o falsamente positivo. En estos “positivos” podemos seguir a alguien que ha generado expectativas y la seguimos, sin tener realmente una información completa y veraz de esa persona (o grupo) Tanto las discriminaciones como los “prejuicios positivos” son (o pueden ser) enormemente dañinos.

El problema es que consideramos estos prejuicios como justificados por el peso de la costumbre, de nuestro entorno y de la tradición. ¿Qué podemos hacer para evitarlos? Es muy fácil decirlo, pero difícil llevarlo a la práctica. Mi personal razonamiento, sin bases psicológicas de ningún tipo ni apoyo bibliográfico (vamos, mi pobre sentido común) me dice:

  1. Ante cualquier planteamiento ESCUCHA antes de hablar/actuar. En serio, nadie ha salido lesionado por el mero hecho de escuchar. Y escuchar implica eso, estar pendiente de lo que dice o hace nuestro interlocutor. Mientras se escucha NO HAY QUE PENSAR LA REPLICA.
  2. Ten la certeza que TODO planteamiento tiene una parte, por minúscula que sea, en la que puede tener razón. Si no la conoces no entenderás a la otra persona.
  3. ACEPTA que dos personas pueden tener un punto de vista diferente (o tienen gustos o inquietudes diferentes) y no por ello son “enemigos
  4. Defender tu punto de vista es lícito. Hay que ser ASERTIVOS. La asertividad no es ni pasividad ni agresividad. Sé respetuoso con el resto si quieres que lo sean contigo.
  5. LEE, presta atención a otras formas de pensar. AMPLIA TU MENTE. Ten los oídos abiertos a otras ideas. ESO NO ES TRAICIONAR TUS PRINCIPIOS y te hará crecer.

He comenzado con la frase típica “Todos los XXXXX son YYYYY, bueno, todos menos tú” dicho por alguien que nos conoce. Eso sucede por anteponer la información que tienen de ti a los prejuicios que tienen. Cuanta más información tengas menos prejuicios asumirás.

Todos conocemos la famosa frase de Albert Einstein “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo” Hoy, aprovechando el centenario de su teoría de la relatividad, me gustaría parafrasearlo (¡qué temeridad por mi parte!) diciendo:

¡Si siempre escuchas lo mismo, siempre pensarás igual!

¡Abre tu mente!

¡Sé infiel a tus prejuicios!

Para hablar de infidelidad hoy escuchamos a Mana, Labios Compartidos

 

©Luis Juli Aydillo

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Acerca de luisjuli2

Coach, inquieto y muy curioso. 28 años en la industria farmacéutica.
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6 respuestas a Sé infiel… a tus prejuicios

  1. A veces es difícil olvidar los prejuicios y otras nos da miedo.

  2. Esther Costa dijo:

    Me recordó al título del libro de Joe Dispenza “Deja de ser tú mismo”, en relación a malos hábitos de pensamiento, conducta, actitud, emoción…

    • luisjuli2 dijo:

      Joe Dispenza defiende que podemos controlar nuestra mente y la realidad. De alguna manera defendemos el mismo principio (salvando las distancias por ser él un gran autor). Pero sí podemos librarnos de pensamientos mediante el aprendizaje continuo. Muchas gracias por tu comentario, Esther.

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